× Information on this section of ECOLEX comes from the InforMEA Portal which compiled information from MEA Secretariats with the support of the European Union. The accuracy of the information displayed is the responsibility of the originating data source. In case of discrepancy the information as displayed on the respective MEA website prevails. Anexo II: Resumen de las exposiciones de los miembros de los Grupos de evaluación y los Comités de opciones técnicas* Tipo de documento Decision Número de referencia - Fecha Nov 8, 2019 FuenteUNEP, InforMEA Estado Activo Materia Desechos y sustancias peligrosas, Aire y atmósfera Tratado Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono (Sep 16, 1987) Reunión Thirty-First Meeting of the Parties Página web ozone.unep.org Resumen *El resumen se presenta tal como se recibió, sin que se haya sometido a revisión editorial oficial en inglés. Informe provisional del Grupo de Evaluación Científica sobre el aumento de las emisiones de CFC-11 El Dr. Paul A. Newman, el Prof. John Pyle y el Prof. Bonfils Safari (Copresidentes del Grupo de Evaluación Científica), junto con el Dr. Stephen Montzka (Organismo Nacional para el Estudio de los Océanos y la Atmósfera de los Estados Unidos de América) expusieron el informe provisional del Grupo de Evaluación Científica sobre el aumento de las emisiones de CFC-11. En respuesta a unas recientes constataciones empíricas sobre el CFC-11, las Partes en el Protocolo de Montreal adoptaron la “Decisión XXX/3: Emisiones inesperadas de CFC-11”, en la que se solicitaba oficialmente al Grupo de Evaluación Científica que presentase un informe resumido sobre ese “aumento inesperado de emisiones de CFC-11” y facilitase un resumen preliminar del informe a la 31ª Reunión de las Partes. La presentación del Grupo de Evaluación Científica constó de los seis elementos siguientes: Carácter del informe Observaciones y red mundial del CFC-11 Contenido de la publicación conjunta de la OMM y el PNUMA [2018] Artículo publicado por Rigby y otros [2019] en el que se consignan las emisiones regionales Resultados preliminares actualizados para 2018-2019 Resumen El Grupo de Evaluación Científica ha colaborado con la comunidad científica para impulsar la labor sobre la cuestión del CFC-11. En 2019 tuvieron lugar dos acontecimientos: 1) la celebración, en el mes de marzo, del Simposio sobre el CFC-11, en Viena (Austria); y 2) la publicación, en el mes de julio, del “Informe del Simposio internacional sobre el inesperado aumento de las emisiones de la sustancia que agota el ozono CFC-11”. En la reunión que la Unión Geofísica de los Estados Unidos celebrará en diciembre de 2019 en San Francisco (Estados Unidos de América) se dedicará un período extraordinario de sesiones al CFC-11. Está en preparación el informe sobre el CFC-11 para la 32ª Reunión de las Partes. El Grupo de Evaluación Científica comunicó que ya está lista la versión revisada (y ampliada) de la síntesis del informe y se han designado el Autor y el Comité Asesor. Componen el Grupo Asesor Paul Fraser (Australia), Jianxin Hu (China), Michelle Santee (Estados Unidos de América), Neil Harris (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte) y Paul A. Newman, David Fahey, Bonfils Safari y John Pyle (Grupo de Evaluación Científica). La síntesis y sus autores abarcarán cinco temas relacionados con el CFC-11, además de una introducción y un resumen: Introducción: Grupo Asesor Observaciones: Stefan Reimann (Suiza), Bo Yao (China) Emisiones mundiales: Steve Montzka (Estados Unidos de América), Sunyoung Park (Corea del Sur) Emisiones regionales: Matt Rigby (Reino Unido), Andreas Stohl (Noruega) Hipótesis: Guus Velders (Países Bajos), Helen Walter-Terrinoni (Estados Unidos de América) Elaboración de modelos: Martyn Chipperfield (Reino Unido), Michaela Hegglin (Reino Unido) Resumen: Todos El Grupo de Evaluación Científica recordó también el debate que había mantenido en la 41ª reunión del Grupo de Trabajo de Composición Abierta. La base para determinar las emisiones mundiales y regionales de sustancias que agotan el ozono son las mediciones precisas, exactas y a largo plazo efectuadas por dos redes terrestres (NOAA y AGAGE). Los niveles atmosféricos y las tendencias del CFC-11 se calculan a partir de los promedios de los valores registrados en esas redes. Para determinar la magnitud y las tendencias de las emisiones mundiales se usan series cronológicas de la media mundial de abundancia y el tiempo de vida atmosférico de las sustancias que agotan el ozono. La magnitud y las tendencias de las emisiones regionales se derivan de los valores registrados por las redes, combinados con información meteorológica de los vientos dominantes desde las fuentes hasta las estaciones de medición (trayectorias inversas). Según los estudios publicados al respecto, los niveles registrados de CFC-11 han seguido disminuyendo durante 2017, pero a un ritmo mucho más lento del observado pocos años antes (de 2002 a 2012). Los ponentes mostraron el promedio de observaciones mensuales efectuadas en diversos lugares del mundo y la situación en el mapa de las estaciones de medición. La media del total de observaciones se había extraído de los datos de cinco estaciones del proyecto AGAGE y 12 sitios de observación del NOAA. En la 31ª Reunión de las Partes volvieron a exponerse las principales conclusiones relativas al CFC-11 del resumen de la Evaluación Científica del Agotamiento del Ozono de 2018. En particular, el total mundial de emisiones de CFC-11 ha aumentado inesperadamente en los últimos años, lo que confirmaba el artículo inicial de Montzka y otros [2018]. Las emisiones mundiales de CFC-11, según las mediciones de dos redes independientes, han aumentado desde 2012, con lo cual se ha ralentizado la reducción ininterrumpida de las concentraciones atmosféricas que se registró en el decenio anterior a 2012 y se notificó en evaluaciones anteriores. De 2014 a 2016, la reducción de la concentración mundial fue un tercio más lenta que de 2002 a 2012. Las emisiones de CFC-11 de Asia Oriental han aumentado desde 2012, aunque no está clara la contribución de esta región al incremento de las emisiones mundiales. En esas evaluaciones anteriores no se especificó el país o países en que habían aumentado las emisiones. En la presentación también se incluyó una diapositiva extraída de un artículo revisado por homólogos que habían publicado Rigby y otros en Nature (“Increase in CFC-11 emissions from eastern China based on atmospheric observations”). En el estudio se arrojaba luz sobre las emisiones mundiales registradas en 2017 (año en que también habían aumentado) y, utilizando observaciones atmosféricas de alta frecuencia efectuadas en Glosan (República de Corea) y Hateruma (Japón) y modelos de transporte químico atmosférico, se demostraba que las emisiones de la parte oriental de la China continental habían aumentado en paralelo al incremento de las emisiones mundiales (según los cálculos, habían sido 7,0 ± 3,0 (±1s) Gg al año-1 más abundantes en 2014-2017 que en 2008-2012). Este aumento de las emisiones se había constatado en las provincias de Shandong y Hebei, situadas en el noreste de China, y alrededores. El Dr. Stephen Montzka, del Grupo de Evaluación Científica, presentó los resultados preliminares de las mediciones del NOAA del bienio 2018-2019 y expuso también los nuevos resultados preliminares del AGAGE, cortesía del Dr. Sunyoung Park (Universidad Nacional Kyungpook, República de Corea). Estos nuevos resultados de 2018-2019 demostraban lo siguiente: 1) una aceleración del descenso de la concentración mundial; 2) una diferencia menor entre las concentraciones del hemisferio boreal y las del austral; 3) una disminución de las concentraciones en los penachos de contaminación que llegaban a Hawai, y 4) una disminución de las concentraciones en los penachos de contaminación que llegaban a la isla de Jeju (República de Corea). A tenor de estos nuevos resultados, las emisiones de CFC-11, tanto las mundiales como las procedentes de la China oriental, han disminuido desde el período 2014-2017. En síntesis, el Grupo de Evaluación Científica, basándose en datos publicados hasta 2017, había concluido lo siguiente: 1) los niveles atmosféricos de CFC-11 habían seguido disminuyendo, pero mucho más lento de lo previsto respecto de años anteriores; 2) se había producido un aumento inesperado de las emisiones de CFC-11, y 3) según un estudio reciente (publicado en Rigby y otros, aunque el Grupo de Evaluación Científica aún no lo había examinado por completo), entre el 40 % y el 60 % de ese aumento de las emisiones mundiales tenía su origen en el este de China. En 2018-2019, los Dres. Montzka y Park se valieron de datos preliminares (aún sin publicar y no evaluados por el Grupo de Evaluación Científica) para demostrar por diversas vías que las emisiones de CFC-11, tanto las mundiales como las originadas en el este de China, habían disminuido desde el período 2014-2017. Por último, el Grupo señaló que el informe del CFC-11 estaba en preparación y se presentaría en la Reunión de las Partes del próximo año. B. Informe final del equipo de tareas sobre las emisiones inesperadas de CFC-11 del Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica La Sra. Helen Walter-Terrinoni empezó por reiterar la Decisión XXX/3: Emisiones inesperadas de CFC-11: Observando las recientes conclusiones científicas que muestran que se ha producido un aumento inesperado de las emisiones mundiales de triclorofluorometano (CFC-11) desde 2012, con posterioridad a la fecha de eliminación del consumo y la producción establecida con arreglo al Protocolo de Montreal [solicita, por consiguiente] al Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica que proporcione a las Partes información sobre las posibles fuentes de emisiones de CFC-11 y las sustancias fiscalizadas conexas a partir de producciones y usos posibles, así como de los bancos de sustancias, que puedan haber dado lugar a las cantidades inesperadas de emisiones de CFC-11 en las regiones pertinentes; debería facilitarse un resumen preliminar del informe a la 41ª reunión del Grupo de Trabajo de composición abierta y un informe final a la 31ª Reunión de las Partes. La Sra. Walter-Terrinoni señaló que China había remitido una comunicación relativa al informe preliminar. Tras la reunión del Grupo de Trabajo de composición abierta, enviaron más información China, los Estados Unidos de América, la Federación de Rusia, el Japón, México y la Unión Europea. Después, la Sra. Walter-Terrinoni presentó la lista de los 22 miembros del equipo de tareas, entre ellos nueve miembros procedentes de las Partes que operan al amparo del artículo 5 y cinco mujeres. Acto seguido, la Sra. Walter-Terrinoni hizo un resumen del informe final sobre las emisiones inesperadas de CFC-11 y señaló que en su confección, basada en el informe preliminar, se habían utilizado más datos para completar el análisis y confirmar o actualizar los supuestos. En el informe se analiza la producción, el uso, los bancos y las emisiones de CFC-11 en los planos mundial y regional, se suprimen las fuentes improbables de emisiones, se catalogan las fuentes probables y se calcula la cantidad de CFC-11 nuevo que se necesitaría para abastecerlas. Además, se ofrece información complementaria sobre la comercialización de la sustancia y el tráfico internacional ilícito y se examinan preguntas planteadas en la 41ª reunión del Grupo de Trabajo de composición abierta. A continuación, la Sra. Walter-Terrinoni aportó más información al señalar que el CFC-11 se usaba como agente espumante (para espumas de celda abierta y cerrada), propulsor de aerosoles, refrigerante (sobre todo para sistemas de refrigeración centrífugos), y en usos menores, como inhaladores para el asma y productos para la expansión del tabaco; algunos usos más antiguos estaban sustituyéndose con otras opciones. La oradora recordó que la producción y el consumo de CFC-11 en las Partes que no operan al amparo del artículo 5 había cesado en 1996, salvo contadas excepciones para cubrir necesidades básicas internas, y señaló que, si bien la producción y el consumo de CFC-11 en las Partes que operan al amparo del artículo 5 se había suspendido en 2010, algunas de esas Partes habían recibido financiación para culminar antes la eliminación de la producción y el consumo. Con el tiempo se producían liberaciones a la atmósfera procedentes de los bancos de CFC-11 fabricado antes de la eliminación. Estos bancos consistían en los restos de la sustancia que perduraban en espumas de celda cerrada y sistemas de refrigeración centrífugos. Después, la Sra. Walter-Terrinoni ofreció una información concisa sobre la labor de los científicos que detectaban las emisiones inesperadas e hizo referencia al informe de Montzka y otros (Nature, mayo de 2018) relativo al inesperado aumento mundial de emisiones de CFC-11 procedentes del hemisferio boreal, en concreto, 13.000 ± 5.000 toneladas al año después de 2012 respecto de las registradas en el período 2002-2012. La oradora señaló que, según el estudio, se observa un aumento paralelo de las emisiones de CFC-11 procedentes de Asia oriental, aunque no se ha cuantificado la proporción del aumento mundial correspondiente a cada región, y que el aumento de las emisiones de CFC-11 es fruto de una actividad productiva posterior a 2010 que no se ha notificado a la Secretaría del Ozono. La Copresidenta del equipo de tareas mencionó también que Rigby y otros (Nature, mayo de 2019) referían un aumento de las emisiones de CFC-11 originadas en la zona oriental de la China continental de 7.000 ± 3.000 (± 1 desvío estándar) toneladas al año en el período 2014-2017 con respecto al período 2008-2012. Esas emisiones, en su mayor parte procedentes de las provincias de Shandong y Hebei, representan al menos entre el 40 % y el 60 % del aumento mundial de las emisiones de CFC-11, sin que se hayan registrado indicios de un incremento notable de emisiones de CFC-11 en otros países o regiones del mundo que sean objeto de una vigilancia adecuada mediante observaciones atmosféricas. Después, la Sra. Walter-Terrinoni calificó de poco probable que las emisiones de CFC-11 obedezcan a la producción y el consumo previos a 2010 y señaló que se han formulado hipótesis muy diversas para investigar el abanico más amplio posible de cantidades de emisiones que puedan tener su origen en esa producción y ese uso anteriores a 2010. A continuación, la oradora afirmó que el equipo de tareas podía definir una serie razonable de supuestos capaces de sustentar la “más probable” de las hipótesis de emisiones de origen terrestre, basándose en la producción de CFC-11 anterior a 2010, la instalación previa de espumas y equipos de refrigeración y aire acondicionado, los bancos existentes de esas espumas y esos equipos y la gestión del fin de la vida útil, y que las hipótesis de emisiones basadas en la producción, el uso y los bancos anteriores a 2010 no tenían en cuenta el aumento de las emisiones procedentes de la atmósfera. Después añadió que, a tenor de la labor de análisis de la producción, el uso y las emisiones de CFC-11 y comparación con las emisiones de origen atmosférico realizada por el equipo de tareas, era poco probable que la producción anterior y el uso anteriores a 2010 fuesen las causas de las emisiones inesperadas de CFC-11 sin que mediase una producción y un uso nuevos de la sustancia. La Sra. Walter-Terrinoni procedió a mostrar el gráfico de la hipótesis “más probable” de las emisiones terrestres de CFC-11 (gráfico 6.10 del informe final), que incluye las “emisiones mundiales deducidas de las observaciones atmosféricas” y representa todas las posibilidades contempladas en el informe de evaluación de 2018 del Grupo de Evaluación Científica y la estimación “más probable” de las emisiones previstas a nivel mundial resultantes de la producción y el uso anteriores y los bancos actuales; y reiteró que el equipo de tareas había examinado una amplia gama de posibles situaciones y que ninguna de ellas cuadraba con la hipótesis de las emisiones atmosféricas después de 2012. A continuación, la oradora explicó que en el estudio de Montzka y otros (2018) se describe una variación de las emisiones atmosféricas en el período 2014-2016 con respecto al período 2002-2012. En cambio, según dijo, en el informe del equipo de tareas se señala la diferencia entre las emisiones previstas “más probables” (la línea) y las emisiones deducidas de las observaciones atmósfericas que se consignaron en el informe de evaluación de 2018 del Grupo de Evaluación Científica en relación con el mismo período. La Sra. Walter-Terrinoni pasó a explicar que en el informe final se examina el uso de CFC-11 en espumas de celda cerrada en las distintas regiones antes de 2010 y señaló que, antes de esta fecha, la mayoría de esas espumas se producía y usaba en Europa y América del Norte (antes de 1996). En consecuencia, las emisiones mundiales de CFC-11 se produjeron, en su mayor parte, durante la fabricación e instalación de espumas y durante todo el ciclo de vida de los productos que contienen esas espumas, en Europa y América del Norte; la mayoría de las espumas de célula cerrada usadas en esas regiones se depositó en vertederos o se destruyó al final de la vida útil del producto en cuestión, sin generar emisiones notables; y en edificios de Europa y América del Norte quedan cantidades considerables de espumas de celda cerrada que contienen CFC-11. La oradora explicó que en el informe final se incluye un análisis de las emisiones de CFC-11 procedentes de espumas de celda cerrada al final de su vida útil que se basa en los datos disponibles en todas las regiones y contempla situaciones extremas y casos hipotéticos poco probables; acto seguido, mostró un gráfico circular de las espumas producidas en las distintas regiones e insistió en que de todas las espumas producidas antes de 2006, el 70 % se produjo, usó y eliminó en Europa y América del Norte. A continuación, la Sra. Walter-Terrinoni dijo que las emisiones de CFC-11 procedentes de bancos de espumas regionales no bastaban para explicar las emisiones atmosféricas y repitió que en el informe final se recoge un análisis más profundo de los bancos regionales que tiene en cuenta la duración del uso de las espumas y la consiguiente cuantificación cronológica de las emisiones procedentes de las espumas retiradas. La oradora explicó que, según las conclusiones del equipo de tareas, el nivel previsto de emisiones procedentes de los bancos de espumas anteriores a 2010 en todas las regiones no bastaba para explicar las emisiones inesperadas de CFC-11 y, más concretamente, que el equipo de tareas había llegado a la conclusión de que el nivel previsto de emisiones originadas en los bancos de espumas con CFC-11 anteriores a 2010 en Asia Nororiental no bastaba para explicar las emisiones atmosféricas de CFC-11 procedentes del este de la China continental que habían estimado Rigby y otros. Después, la Sra. Walter-Terrinoni explicó que era probable que se retomase el uso de CFC-11 de nueva producción en espumas de celda cerrada y, ampliando la conclusión expuesta en la reunión del Grupo de Trabajo de composición abierta de 2019, dijo que no era probable que se hubiese reanudado el uso de CFC-11 recién producido en equipos de refrigeración y aire acondicionado, espumas flexible (de celda abierta), aerosoles, disolventes, materia prima, expansión del tabaco y otras aplicaciones diversas. Además, insistiendo en la probabilidad de que se reanudase el uso de CFC-11 de nueva producción en espumas de celda cerrada, la oradora afirmó que este hecho, de confirmarse, daría lugar a la combinación de emisiones inmediatas de CFC-11 resultantes de la instalación de espumas y de la producción de la sustancia en sí y al aumento de los bancos de espumas, que con el tiempo liberarían CFC-11. Acto seguido, la Sra. Walter-Terrinoni comentó los factores técnicos y económicos y técnicos que podrían explicar el resurgir del uso de CFC-11 en espumas de celda cerrada, a saber: el aumento de la demanda de ese tipo de espumas para aislamiento, la menor disponibilidad de HCFC-141b a raíz de su eliminación, el aumento de los precios del HCFC-141b, el precio de los HFC y, por último, la facilidad técnica con que la fabricación de espumas de célula cerrada se presta a la adopción del CFC‑11 en sustitución de otros fluorocarbonos. Por último, la Sra. Walter-Terrinoni señaló que el etiquetado incorrecto de las mezclas de polioles usadas en espumas podía dar pie a un uso y un comercio internacional involuntarios, y especificó que las Partes usaban o importaban mezclas de polioles que, según la etiqueta, contenían HCFC-141b y HFC. Las Partes que operan al amparo del artículo 5 importaban hasta 7.500 toneladas al año de HCFC-141b en mezclas de polioles. La oradora explicó que cuando una mezcla de polioles, deliberadamente o no, se etiquetaba mal, su usuario no podía saber qué agente espumante contenía la mezcla, lo que propiciaba emisiones de CFC-11 durante la instalación de espumas en las Partes que, sin saberlo, importaban mezclas de polioles a base de CFC-11. La Sra. Tope dijo que, según las estimaciones del equipo de tareas, se necesitan entre 40.000 y 70.000 toneladas anuales de producción de CFC-11 para explicar las emisiones inesperadas que se registraron cada año de 2013 a 2017. La oradora señaló que una parte de esa producción de CFC-11 se emitiría durante el proceso de producción, otra parte durante la fabricación de espumas de celda cerrada y el resto permanecería en bancos de espumas, que con el tiempo liberarían CFC-11. La Sra. Tope explicó que el equipo de tareas había examinado la viabilidad técnica y económica de 22 posibles rutas de producción de CFC-11 y afirmó que una de las rutas de producción de CFC-11 más probables era la conversión de tetracloruro de carbono a CFC-11/12 producido a gran escala en una planta existente de fabricación de HCFC-22 o HFC-32 en fase de líquido. La oradora indicó que después de 2012 esas plantas habrían dispuesto de capacidad sobrante para producir CFC 11 a gran escala y que con el uso de esa capacidad sobrante se reducen los costos totales de producción. Otra ruta probable era la transformación de tetracloruro de carbono en CFC-11 en microplantas, instalaciones capaces de producir entre 100 y 2.000 toneladas anuales de la sustancia que se valen de un equipo mínimo para fabricar CFC-11 de baja graduación destinado a servir de agente espumante. La oradora señaló que algunas microplantas podían estar contribuyendo a la producción del compuesto, pero no parecía probable que un gran número de esas instalaciones fuesen las únicas responsables de las 40.000 a 70.000 toneladas de CFC-11 que, según las estimaciones, se producían al año. Además, se necesitarían entre 45.000 y 120.000 toneladas anuales de tetracloruro de carbono para generar esas 40.000 a 70.000 toneladas anuales de CFC-11, dependiendo de la proporción de CFC-12 que se produjese conjuntamente. La Sra. Tope apuntó que, si tal como se suponía, el objetivo era fabricar CFC-11 para usarlo en espumas de celda cerrada, la cantidad de tetracloruro de carbono necesaria para la producción de CFC-11 se situaría en el límite inferior de esa horquilla. La oradora explicó que la cantidad de CFC-12 producido conjuntamente con CFC-11 dependía de la ruta de producción escogida y del diseño y funcionamiento de la planta, y que cuando el objetivo era producir CFC-11, la proporción del CFC-12 producido conjuntamente llegaba a representar hasta un 30 % del total de la producción de CFC-11/12 en las rutas de producción más probables. El equipo de tareas había elaborado modelos de emisiones terrestres de CFC-12, pero los supuestos en que se sustentaban esos modelos indicaban una alta incertidumbre subyacente, de modo que las estimaciones de las emisiones terrestres de CFC-12 y su comparación con las emisiones atmosféricas de CFC-12 no eran concluyentes. La Sra. Tope señaló que el CFC-12 producido conjuntamente podía terminar destruido por oxidación térmica, utilizado como refrigerante o propulsor de aerosoles, usado como materia prima o liberado a la atmósfera. Para concluir, la oradora reiteró que era poco probable que el aumento de las emisiones de CFC-11 se explicase por la producción y el uso de CFC-11 anteriores a 2010; que el uso de CFC‑11 de nueva producción en espumas de celda cerrada era una causa probable del aumento inesperado de emisiones de la sustancia; que el uso de CFC-11 de nueva producción en espumas de celda cerrada daría lugar a un aumento inmediato de las emisiones de la sustancia y a un aumento a largo plazo de las emisiones procedentes de los bancos de espumas fabricadas con CFC-11; que las emisiones previstas de CFC-11 procedentes de los bancos de espumas anteriores a 2010 de Asia Nororiental no bastaban para explicar las emisiones atmosféricas procedentes del este de la China continental que habían notificado Rigby y otros; y que, según las estimaciones, se necesitaba una producción anual de entre 40.000 y 70.000 toneladas de CFC-11 para hacer posible el uso de espumas y otras emisiones relacionadas posteriores a 2010, y de 45.000 a 120.000 toneladas anuales de tetracloruro de carbono para abastecer la producción estimada de CFC-11, que probablemente se situaba en el extremo inferior de ese intervalo. C. Evaluación final por el Comité de opciones técnicas sobre el bromuro de metilo de las propuestas de exenciones para usos críticos del bromuro de metilo En nombre del Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica, los Copresidentes del Comité de opciones técnicas sobre el bromuro de metilo, la Sra. Marta Pizano y el Sr. Ian Porter, presentaron una sinopsis de las tendencias y los resultados de las propuestas de exenciones para usos críticos presentadas en 2019 para usos en 2020 y 2021. La Sra. Pizano inició la exposición trazando una panorámica de las cantidades de existencias notificadas por cuatro Partes a fines de 2018 (< 1,0 t) y explicó que tan solo estaban obligadas a informar de sus existencias las Partes que solicitasen propuestas de exenciones para usos críticos, por lo que se desconocía el total de existencias. Como en otras ocasiones, el Comité de opciones técnicas sobre el bromuro de metilo no había tenido en cuenta las existencias en sus recomendaciones sobre las exenciones para usos críticos, ya que esa decisión correspondía a las Partes. A continuación, la oradora resumió los resultados de las evaluaciones finales de las recomendaciones relativas a las exenciones para usos críticos del bromuro de metilo (t) para 2020 y 2021: de las seis propuestas de exenciones para usos críticos, que ascendían a un total de 111,441 t, el Comité recomendaba 89,161 t. En relación con los estolones de fresa australianos, se recomendaba la cantidad íntegra solicitada por la Parte (28,98 t), ya que esta había aportado una nueva justificación sustantiva de que necesitaba esa cantidad. El Comité reconocía que la Parte había presentado un plan de transición para la eliminación del bromuro de metilo, basado en el plan del yoduro de metilo, según el cual, si se lograba la inscripción y la efectividad de la exención antes de 2021, el Gobierno de Australia reduciría la cantidad propuesta a la mitad. Acto seguido, el Copresidente Ian Porter indicó que el Comité recomendaba la cantidad íntegra propuesta para los estolones de fresas canadienses en 2019, esto es, 5,261 t. El orador dijo que un reglamento exclusivo de la Isla del Príncipe Eduardo prohibía el uso de todas las opciones viables de fumigantes químicos y que, en esos momentos, la única opción adecuada para esa propuesta de exención eran los cultivos sin suelo, esto es, los sustratos. Asimismo, tras la reunión del Grupo de Trabajo de composición abierta, la Parte había aportado una información con la que justificaba que aún no convenía adoptar los sustratos, por lo que no podía materializarse la reducción prevista en la recomendación provisional. El motivo aducido era que las plantas de vivero cultivadas en sustratos tardaban tres semanas más en dar fruto que las cultivadas en el campo, por lo que de momento resultaban poco rentables. Argentina había aceptado las recomendaciones provisionales presentadas en la reunión del Grupo de Trabajo de composición abierta sobre las propuestas de exenciones para usos críticos solicitadas por la Parte en relación con los tomates y las fresas para 2020, por lo que no hubo necesidad de volver a evaluarlas. En el caso de las fresas, la cantidad propuesta se redujo con arreglo a una dosis que satisfacía el supuesto normalizado del Comité de opciones técnicas sobre el bromuro de metilo para la adopción de películas protectoras. Las recomendaciones finales fueron 12,79 t para los tomates y 7,83 t para las fresas. A continuación, el Sr. Porter indicó que, tras la reunión del Grupo de Trabajo de composición abierta, Sudáfrica no había solicitado la reevaluación de las recomendaciones provisionales que se le habían formulado en relación con las plagas en materias primas y estructuras para 2019, por lo que esas cantidades ya habían cobrado carácter de recomendaciones finales. En el caso de los molinos, el Comité, con arreglo a la decisión de permitir tan solo una fumigación anual de 20 g/m3 para los tres molinos propuestos, recomendaba 0,3 t para dar tiempo a la adopción de prácticas de lucha integrada contra las plagas y del fluoruro de sulfurilo, que ya era una alternativa registrada. En el caso de las viviendas, el Comité, basándose en la adopción del calor como una alternativa fundamental, recomendaba una reducción del 15 %. Por último, el Sr. Porter recordó a las Partes los plazos para la presentación de propuestas de exenciones para usos críticos en 2020, según lo solicitado en la decisión XVI/6 1, bis. D. Informe del Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica sobre el costo y la disponibilidad de tecnologías de bajo potencial de calentamiento atmosférico que mantengan o aumenten la eficiencia energética La Sra. Hélène Rochat, Copresidenta del equipo de tareas sobre eficiencia energética, presentó el informe preparado por su equipo para la 31ª Reunión de las Partes. Al presentar el tema, el Copresidente empezó por explicar en detalle lo solicitado en el párrafo 3 de la decisión XXX/5, en el que se solicitaba al Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica la preparación de “un informe sobre el costo y la disponibilidad de tecnologías y equipo de bajo potencial de calentamiento atmosférico que mantengan o aumenten la eficiencia energética, entre otras cosas, que abarquen diversos sectores de la refrigeración, el aire acondicionado y las bombas de calor, en particular el del aire acondicionado para el hogar la y refrigeración comercial, teniendo en cuenta las regiones geográficas, en particular los países con condiciones de altas temperaturas ambiente”. El informe final, basado en el informe preliminar que se había presentado en la reunión del Grupo de Trabajo de composición abierta celebrada en julio, tenía en cuenta las preguntas de las Partes y los debates habidos en paralelo a esa reunión. La Sra. Rochat presentó la lista de los 20 miembros del equipo de tareas e hizo notar que el 60 % de ellos pertenecía a Partes que operan al amparo del artículo 5 y que un 30 % eran mujeres. El informe se dividía en los cinco capítulos siguientes: Capítulo 1, Introducción; capítulo 2, Disponibilidad (autor principal: Sr. Bassam Elassaad); capítulo 3, Costo (autor principal: Dr. Omar Abdelaziz); capítulo 4, Mercados (autor principal: Dr Gabrielle Dreyfus) y capítulo 5: Resumen. Cada autor principal presentó el capítulo correspondiente. El Sr. Bassam Elassaad empezó definiendo la “disponibilidad” como la presencia en las distintas regiones y zonas climáticas del mundo. El informe no se ocupaba de las alternativas que no usan sustancias químicas, ya que no caían dentro del mandato del equipo de tareas sobre eficiencia energética y, además, acababan de examinarse en el informe de evaluación del Comité de opciones técnicas sobre refrigeración, aire acondicionado y bombas de calor. El Sr. Elassaad presentó cuadros actualizados que mostraban la disponibilidad de las tecnologías y daban más detalles sobre países y regiones. De esos datos se desprendía la amplia disponibilidad de refrigerantes de bajo y medio potencial de calentamiento atmosférico (PCA) para aplicaciones eficientes desde el punto de vista energético, mientras que los productos que usan esos refrigerantes están disponibles en diversa medida. El orador señaló que la labor de investigación y desarrollo dirigida a incrementar la eficiencia energética se centraba en las tecnologías de menor PCA, aunque parte de esa labor aún se destinaba a los HFC de PCA elevado. No había ninguna iniciativa de investigación y desarrollo encaminada a aumentar la eficiencia energética de los HCFC, puesto que estas sustancias ya se habían eliminado en muchos países y estaban en proceso de eliminación en los demás. También se debatió sobre la disponibilidad de los componentes de los equipos de aire acondicionado, como los compresores de velocidad variable y los condensadores de microcanales. En el caso de los productos de refrigeración comercial, la eficiencia energética venía determinada por el diseño de los equipos; la mayoría de las opciones técnicas para mejorar el consumo de energía ya se había introducido y no dependía del refrigerante empleado. El Sr. Elassaad presentó los nuevos resultados de los proyectos PRAHA-1 y PRAHA-2, dos estudios que evaluaban el desempeño de los equipos de aire acondicionado en regiones de temperatura ambiente elevada, y concluyó describiendo un proyecto de aplicación de sistemas transcríticos de refrigeración comercial con CO2 en Jordania, en el que se había verificado un aumento considerable de la eficiencia energética. El Sr. Omar Abdelaziz presentó información sobre los costos de capital y de funcionamiento relacionados con la adopción de tecnologías energéticamente eficientes y de bajo PCA. Tras señalar que el equipo de tareas había determinado los costos añadidos de capital y de funcionamiento que entrañaba la conversión de las líneas de fabricación de equipos de aire acondicionado para poder usar refrigerantes de bajo PCA y aumentar la eficiencia energética, el orador presentó un cuadro en que se detallaba la cuantía de los costos de capital relacionados con la conversión de una línea de fabricación normal (~ 100.000 unidades al año) por una de menor PCA y mayor eficiencia energética. La conversión necesaria para pasar a usar refrigerantes de bajo PCA costaba entre 300.000 y 535.000 dólares de los Estados Unidos, a los cuales había que sumar entre uno y dos millones de dólares para instalar los intercambiadores de calor de microcanales; en total, el costo se situaba entre 1,3 y 2 millones de dólares. El orador señaló que con los tubos de diámetro más pequeño y los intercambiadores de calor de microcanales podía reducirse la carga de refrigerante, aumentar la eficiencia de los sistemas y satisfacer las normas de seguridad que regulaban los equipos. El Sr. Abdelaziz resumió la disponibilidad, las posibilidades de aumento de la eficiencia energética y los efectos en los costos de producción. Según explicó, si se usaba un compresor de velocidad variable, la eficiencia del sistema podía aumentar hasta un 30 %, pero el costo por unidad se incrementaría un 20 %. Por otro lado, con los intercambiadores de calor de microcanales, la eficiencia del sistema podía aumentar un 15 % sin repercutir en los costos por unidad. El orador señaló que los intercambiadores de calor de microcanales destacaban sobre todo por permitir una reducción de hasta el 40 % en la carga de refrigerante. Por último, el Sr. Abdelaziz examinó el concepto de análisis de costos del ciclo de vida para la formulación de políticas, para lo cual presentó un estudio monográfico realizado por el Departamento de Energía de los Estados Unidos durante el proceso de elaboración de las normas mínimas de eficiencia energética para los sistemas autónomos de refrigeración comercial. En ese estudio se exponía la correlación entre los gastos iniciales, el rendimiento y los costos del ciclo de vida, y se demostraba que el equipo con el menor costo de ciclo de vida no era necesariamente el más eficiente. La Sra. Gabrielle Dreyfus presentó el capítulo sobre el papel de los mercados y las políticas a la hora de determinar la disponibilidad de equipos de refrigeración y aire acondicionado energéticamente eficientes que contenían refrigerantes de bajo PCA, y empezó afirmando que las políticas configuraban el mercado mediante la creación de un entorno propicio para su desarrollo. Los fabricantes, en respuesta a las señales positivas en materia de políticas que promovían la eficiencia energética y la sustitución de refrigerantes, invertían en investigación y desarrollo. La oradora destacó que con la adopción simultánea de equipos de menor PCA y mayor eficiencia energética, el fabricante veía reducidos los costos generales en investigación y desarrollo y ciclos de inversión de capital. En cambio, en algunas regiones, cuando las políticas de eficiencia energética eran poco rigurosas o directamente no existían, lo que predominaba en el mercado eran las tecnologías ineficientes y a base de HCFC. La Sra. Dreyfuss señaló que el precio que pagaba el consumidor no se correspondía con la eficiencia energética, sino con otras características, como la reputación de la marca, factor que incidía en el precio al por menor en mayor medida. La experiencia mundial había puesto de manifiesto diversas ventajas de la cooperación regional e institucional en materia de velocidad, alcance, gastos y sostenibilidad que podrían aprovecharse para aumentar la eficiencia energética durante la reducción de los HFC. La oradora señaló que si ese principio se ampliase de modo que los Gobiernos adoptasen normas y parámetros comunes en los lugares donde los mercados y el clima eran similares, la demanda de productos ajustados a esas normas iría en aumento, con lo cual estarían más disponibles y serían más baratos. Por esas razones sería importante que los países en desarrollo elaborasen estrategias regionales para aumentar la eficiencia energética y prestar apoyo normativo para la adopción de refrigerantes de bajo PCA. Los países en desarrollo que imponían unas normas mínimas de eficiencia energética poco rigurosas o directamente carecían de ellas corrían el riesgo de importar equipos de poca eficiencia energética y alto PCA (“dumping ambiental”). A continuación, la Sra. Helene Rochat, para resumir las conclusiones generales del equipo de tareas sobre eficiencia energética, afirmó que los países podían valerse de políticas e incentivos comerciales para impulsar la eficiencia energética en el sector de la refrigeración comercial y el aire acondicionado durante la reducción de los HFC, medida que reportaría ventajas ambientales y económicas. Los principios expuestos podían aplicarse también a otros ámbitos del sector de los equipos de refrigeración, aire acondicionado y bombas de calor. Como conclusión, la oradora dijo que la cooperación internacional y regional sería importante para la transformación del mercado y que las Partes que operan al amparo del artículo 5 podían beneficiarse de la creación de capacidad y del apoyo a la transformación del mercado, en particular mediante las normas mínimas de eficiencia energética, y el etiquetado. E. Evaluación inicial del Grupo de Evaluación Científica y el Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica de los compuestos fluoroorgánicos volátiles y compuestos conexos hallados en el Ártico El Dr. Paul A. Newman, el profesor John Pyle, el profesor Bonfils Safari (Copresidentes del Grupo de Evaluación Científica), junto con la Dra. Helen Tope y el Dr. Keiichi Ohnishi (Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica, Copresidentes del Comité de opciones técnicas médicas y sobre productos químicos), hicieron una presentación sobre el tema “Nuevas pruebas relativas a cinco productos químicos sintéticos notificados por el Instituto Noruego de Investigación del Aire”. El Gobierno de Noruega señaló a la atención de las Partes (de conformidad con la decisión IX/24) el informe de 2018 del Instituto Noruego de Investigación del Aire (“Screening Programme 2017 – AMAP Assessment compounds”) en que se anunciaba la detección de cinco productos químicos artificiales en la atmósfera mediante muestreo por filtrado en la estación Zeppelin de Ny-Ålesund, Svalbard (Noruega) (79° N, 12° E). El informe, financiado por el Organismo Noruego para el Medio Ambiente, se llevó a cabo durante una campaña de verano de 2017 a partir del Programa de Vigilancia y Evaluación del Ártico, en el cual se habían detectado “25 sustancias con propiedades fisicoquímicas que resultaban preocupantes con respecto al medio ambiente del Ártico”. Esas cinco sustancias detectadas son las siguientes: PFPHP Perfluoroperhidrofenantreno (Vitreon, Flutec PP 11), núm. de CAS: 306-91-2, C14F24 PFTBA Tris(perfluorobutil)amina (FC-43), núm. de CAS: 311-89-7, C12F27N TCHFB 1.2,3,4-Tetraclorohexafluorobutano, núm. de CAS: 375-45-1, C4Cl4F6, CFC-316lbb, DCTFP 3,5-dicloro-2,4,6-trifluoropiridina, núm. de CAS: 1737-93-5, C5Cl2F3N DCTCB 1.2-dicloro-3-(triclorometil)benceno, núm. de CAS: 84613-97-8, C7H3Cl5 En su exposición, el Grupo de Evaluación Científica y el Grupo de Evaluación Técnica y Económica suministraron información sobre las propiedades químicas de esos compuestos y sus usos y estimaciones del tamaño del mercado. En la exposición se resumió lo siguiente: Los cinco productos químicos detectados en el estudio noruego (PFPHP, PFTBA, TCHFB, DCTFP y DCTCB) están presentes en la atmósfera ártica en concentraciones muy bajas (por ejemplo, la cantidad observada de TCHFB –0,51 partes por mil billones– es unas 450.000 veces más pequeña que el promedio mundial de CFC-11 correspondiente a 2017 (229 partes por tonelada)). El PFTBA es un potente gas de efecto invernadero; los otros cuatro compuestos probablemente también. Tres de los cinco compuestos (TCHFB, DCTFP y DCTCB) son sustancias que agotan la capa de ozono. Sin embargo, en sus concentraciones atmosféricas actuales, muy bajas, estas sustancias no representan una amenaza para la capa de ozono y es probable que su efecto en el clima sea minúsculo. Las técnicas de cuantificación solo permiten obtener estimaciones cuantitativas de los límites inferiores con un alto grado de incertidumbre, y el informe noruego aún no ha sido objeto de examen por homólogos; por tanto, esos datos no podían usarse de fundamento para futuros estudios de tendencias. Los investigadores responsables del estudio están perfeccionando sus observaciones para corregir la disparidad en el muestreo y la cuantificación de los productos químicos con presión de vapor que se observa entre los gases de efecto invernadero muy inestables y los clásicos productos semivolátiles, como los PCB y los plaguicidas clorados. Algunos de estos productos químicos (PTPHP, TCHFB y DCTFP) están analizándose para determinar sus propiedades atmosféricas, pero aún no se han publicado los resultados. F. Síntesis de los informes cuadrienales de evaluación de 2018 del Grupo de Evaluación Científica, el Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica y el Grupo de Evaluación de los Efectos Ambientales La exposición de la síntesis de los informes de evaluación de 2018 corrió a cargo del profesor Nigel Paul, la Sra. Maranion y el profesor John Pyle, Copresidentes respectivos del Grupo de Evaluación de los Efectos Ambientales, el Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica y el Grupo de Evaluación Científica. El informe de síntesis puede consultarse en UNEP/OzL.Pro.31/8 y la exposición está disponible en el portal web de la Secretaría del Ozono. El informe abarcaba la situación actual del Protocolo de Montreal: sus logros, dificultades y perspectivas de futuro. Se describieron los logros en la eliminación de las sustancias que agotan el ozono en muchos sectores (espumas, refrigeración, medicina, aerosoles, disolventes, usos analíticos y de laboratorio, agricultura y lucha contra los incendios) y la consiguiente disminución ininterrumpida de las concentraciones atmosféricas de esas sustancias. La recuperación del ozono estratosférico ya era patente en diversas regiones de la atmósfera. Se examinaron algunos problemas actuales. Una cuestión muy importante era el inesperado aumento de las emisiones de CFC-11, que, al menos en parte, procedían de Asia Oriental. La labor del Grupo de Evaluación Tecnológica y Económica y el Grupo de Evaluación Científica (incluida la realizada desde la publicación de sus informes de evaluación de 2018) pone de relieve una discrepancia considerable entre las emisiones previstas con arreglo al cumplimiento del Protocolo de Montreal y las emisiones deducidas a partir de las cantidades de CFC-11 observadas en la atmósfera. Otras cuestiones que se destacaron fueron los usos aún en curso del halón 1301 (aviación civil, industria del gas y el petróleo, usos militares), que seguirán exigiendo halón aun después de la fecha en que se prevé que se agote el banco existente, y el uso ininterrumpido de bromuro de metilo para aplicaciones de cuarentena y previas al envío. Son bien conocidas las ventajas para el clima de la eliminación de las sustancias que agotan el ozono, muchas de las cuales son también potentes gases de efecto invernadero. Los ponentes señalaron el beneficio futuro de la Enmienda de Kigali, gracias a la cual se evitará un calentamiento de unos 0,4 ºC en este siglo. Mediante la protección de la capa de ozono estratosférica y el clima, y el estímulo a la innovación técnica en múltiples sectores, el Protocolo de Montreal está contribuyendo al logro de muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, en concreto el Objetivo 2 (Hambre cero), el Objetivo 3 (Salud y bienestar) y diversos ODS relacionados con la protección del medio ambiente y el crecimiento económico sostenible. Según las previsiones, si se cumple el Protocolo de Montreal, la capa de ozono estratosférica recuperará sus niveles de 1980 en los próximos decenios y la ozonosfera de la Antártida se recuperará a fines del presente siglo. El Protocolo de Montreal solo seguirá protegiendo con éxito el ozono estratosférico, y reportando las ventajas consiguientes para el logro de los ODS, si siguen cumpliéndose sus disposiciones. Además del informe de síntesis, el Grupo de Evaluación Científica también informó sobre el estado del agujero en la capa de ozono de la Antártida en 2019. El agujero de ese año fue el más pequeño desde 1983. La causa principal del agujero fueron unas pautas meteorológicas inusuales en la estratosfera, acompañadas de un aumento de la temperatura sobre la Antártida. Según el Grupo de Evaluación Científica, esas condiciones tan fuera de lo común no se deben al cambio climático, sino que el agujero en la ozonosfera de la Antártida perdurará hasta fines del presente siglo porque las concentraciones atmosféricas de las sustancias que agotan el ozono seguirán siendo elevadas. En la exposición también se informó acerca de la reciente publicación de “Veinte preguntas y respuestas sobre la capa de ozono. Actualización de 2018”, el documento de divulgación y comunicación del Grupo de Evaluación Científica. Lo que se pretende con esa publicación científica es contar la historia del agotamiento del ozono, las sustancias que lo agotan y el éxito del Protocolo de Montreal. En las siguientes direcciones web puede consultarse el folleto de las 20 preguntas y respuestas en formato electrónico: https://ozone.unep.org/20-questions-and-answers https://www.esrl.noaa.gov/csd/assessments/ozone/2018/twentyquestion